¿Has notado que en la vida hay personas que se creen superiores por tener una idea innovadora, por contar con un título universitario, o por pensar diferente a la mayoría?
Bueno, en el swinger pasa exactamente igual. Por ejemplo:
- Algunos nos sentimos superiores porque nos atrevemos a explorar nuestra sensualidad, mientras el resto de los “mortales” vive en la monotonía, el aburrimiento y el tradicionalismo.
- Y, dentro de la comunidad, también hay quienes se creen más evolucionados porque sí admiten tríos HMH en contraste con los muchos perfiles que gritan “CHICOS SOLOS NO”.
- Y no nos olvidemos de los que podemos sentirnos casi SÚPERHEROES porque llevamos una relación abierta y salimos a solas (sin nuestra pareja); no cómo aquellos que “necesitan” estar siempre juntos y no soportan que su pareja haga algo en ausencia de su pareja.
Estos 3 ejemplos, bastante comunes, no dejan de mostrar un lado bastante injusto. Y es que no considera algunos hechos como:
- Cada pareja lleva su propio proceso.
- Cada pareja se ama y se trata a su manera.
- Cada pareja vive el swinger como más cómoda se sienta.
- Cada pareja es libre de hacer lo que le venga en gana.
- Cada pareja maneja sus propias reglas y solo ellos saben por qué. Y de paso, nadie más necesita saberlo.
Es un comportamiento bastante común, para ser sincera. Hacer cosas diferentes alimenta nuestro ego y es lógico que queramos gritar al mundo que somos capaces de marcar una diferencia. Pero ese grito, desmedido en muchos casos, puede jugarnos en contra. En ocasiones se vuelve denigrante hacia los que no se comportan igual o piensan diferente, y eso conlleva un resentimiento hacia quien lo practica, que muchas veces no es percibido hasta que ya sea tarde.
Evita este tipo de pensamientos obsesivos, que no le hacen bien a nadie, ni muestran una realidad general. Apliquemos, en cada comportamiento nuestro, una regla básica del swinger: No juzgar.
Respetar las reglas de los demás y disfrutar las nuestras, son dos acciones perfectamente compatibles. Y no, nadie es superior al resto. Solo tenemos diferentes maneras de ser felices.
En el swinger la clave está en ser libres. No impongamos nuestras ideas.
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